“¡Date prisa!” o ¿cómo salir a tiempo en la mañana?

“¡Date prisa!” o ¿cómo salir a tiempo en la mañana?

Según el barómetro de Kinder sobre la relación entre padres e hijos (un estudio de enero de 2017 que, junto al grupo de investigación Ipsos, daba la palabra de forma separada a padres e hijos), “¡Date prisa!” aparece en el top 5 de las frases más frecuentes en boca de padres y madres. Sin embargo, ¿es más rápido el niño en la ejecución de sus tareas? El doctor Daniel Marcelli, psiquiatra infantil, destaca: “cuanto más presione el adulto, más lento va el niño”.

La tensión en torno a la gestión del tiempo es palpable en las interacciones entre padres e hijos. El 60% de los padres piensan que la vida va demasiado rápido, les falta tiempo en su vida diaria y se sienten cada vez más agobiados. Sin embargo, el 96% de los padres encuestados declaran que los momentos que pasan en familia son sus favoritos. Pero en el día a día, el 47% de esos mismos padres se sienten estresados o muy estresados y el 54% admiten que su falta de paciencia es su rasgo más reprochable. Y es algo que sucede a lo largo de toda la semana. Según explica el pediatra infantil Daniel Marcelli, “el tiempo es una presión, existe una sensación de urgencia permanente durante toda la semana”. ¿Cómo convertir esas mañanas previas al colegio en momentos de calidad que alegren los corazones de padres e hijos, a pesar de las limitaciones horarias que hay que respetar?

Tres pistas probadas y aprobadas.

1. Levantarse antes que los niños

Si de verdad se quiere cambiar la organización en pos de unas mañanas más serenas, hay que salir de la cama más temprano. Si estamos preparados antes del gran torbellino del desayuno, aseguramos un máximo de quietud previa para nosotros mismos y luego de disponibilidad para los niños. Daniel Marcelli insiste en que “los niños no tienen tanta necesidad de cantidad de tiempo, sino de calidad, donde es importante estar disponible físicamente. Además, el 85% de los padres entrevistados sienten la necesidad de tener más tiempo para sí mismos”. Astrid, madre de 4 hijos, afirma: “Necesito ese tiempo para mí, para vestirme, maquillarme, tomarme mi té con tranquilidad y rezar, antes de que se levanten mis hijos. Si no, ¡soy un dragón!”.

2. Preparar lo máximo posible en la víspera

La mejor forma para ganar tiempo y ahorrar estrés es preparar las cosas la noche antes, comenzando por la ropa. “Lo que le importa al niño ─asegura Daniel Marcelli─ es tener a su madre contenta y disponible”. Este es el caso de Coralie, desde hace poco. “Desde que consulto con mi armario la noche antes, ya no me dan más crisis de ‘¡no me da tiempo!’ por la mañana. Así evito el tener que estar probándome ropa con el estrés de antes de salir hacia el colegio/oficina, por lo que siempre terminaba eligiendo los viejos vaqueros de siempre”. Preparad la ropa de los niños antes, se vistan solos o no. Además, si los hacéis partícipes de la elección de la ropa, se evitan los cambios de último minuto y los consiguientes berrinches.

Otro truco es preparar la mesa del desayuno después de haber recogido la cena. Es cierto que no es muy glamuroso, pero es francamente eficaz. Son unos cuantos minutos ganados a la mañana y ¡los minutos son preciosos!

3. Dividir el tiempo

Para administrar bien el tiempo de la mañana, es indispensable que establezcáis límites muy precisos. “Los niños deben comprender los ritmos de la vida ─explica el psiquiatra Marcelli─. Hay que buscar una buena calidad en la organización del tiempo”.

Un reloj de pared permite consultar la hora más discretamente que con un reloj de pulsera o en el móvil. A una determinada hora, el desayuno deberá estar terminado, aunque alguien no se haya acabado la tostada. A otra hora fijada, todo el mundo tiene que estar vestido… Este cronograma matinal permite saber siempre si se va tarde o no y permite rectificar el ritmo… ¡justo a tiempo!.

Fuente: http://es.aleteia.org