¿Pataletas o trastorno neurológico?

¿Pataletas o trastorno neurológico?

Hijos. Los berrinches son comunes en la infancia, sin embargo, cuando un niño se autolesiona podemos estar ante un episodio que revele un trastorno psicológico o neurológico. Dos especialistas aclaran dudas al respecto.

Andrés tiene dos años y a esa corta edad ya le da grandes dolores de cabeza a sus padres, quienes no saben cómo lidiar con las pataletas que hace: se golpea la cabeza y la sacude violentamente de adelante hacia atrás, sin olvidar el llanto incesante.

Sin dudas, el comportamiento del pequeño los ha hecho pasar algunos momentos bochornosos y mientras algunos amigos les aconsejan que lo castiguen con palmadas, otros les dicen que basta con ignorar el berrinche.

No obstante, el caso de Andrés no es un hecho aislado y en vista de que varios padres pueden estar viviendo lo mismo, consultamos al neurólogo infantil Marco Urrutia y a la psicóloga Paola Marchena para comprender por qué un niño puede llegar a estas actitudes.

El doctor Urrutia asegura que no es normal la agresión, la autoagresión, la violación a los derechos de otras personas o a normas de conductas en los niños, por lo tanto, no debemos creer que este tipo de conductas deben ser aceptadas.

En tanto, la psicóloga enfatiza en que “este comportamiento es frecuente, pero bajo ninguna circunstancia es normal”.
Marchena refiere que es muy importante explorar cuáles son las razones que explican las autolesiones y anotó que las causas normalmente se dividen en tres: psicológicas, neurológicas y de manipulación.

Por su parte, el neurólogo considera que muchos trastornos de conducta agresiva, o autoagresiva, obedecen a factores psico-sociales, alteraciones orgánicas (lesiones del sistema nervioso central, malformaciones cerebrales, entre otras), sin olvidar las alteraciones metabólicas y procesos infecciosos del cerebro.

Asimismo, el doctor Urrutia apuntó que el riesgo de autoagresión para el niño radica en que puede ocasionar lesiones traumáticas como laceraciones, fracturas, heridas, automutilaciones, como suele verse en algunos trastornos metabólicos y genéticos, aunque no son patognmónicos, así como las epilepsias y en ocasiones por algunos fármacos utilizados en el control de la misma.

Signos de alarma

“Las pataletas suelen verse con mucha frecuencia en la infancia, sin embargo, la repetición de estas, su cronicidad, que se presenten en más de dos ambientes (casa, escuela o calle) asociadas a otras conductas disruptivas es lo que las hace patológicas y requieren de una evaluación psicológica, psiquiatra infantil o neurológica”, comparte el doctor Urrutia.

La psicóloga Marchena aporta que las pataletas son el resultado de un castigo, prohibiciones o límites. Por ejemplo, si no le ofrecemos al niño lo que nos pide (un juguete, un caramelo, etc.) podría realizar una pataleta o “malacrianza”, es decir, podría comenzar a golpearse la cabeza contra la pared con el objetivo de que consintamos sus propósitos, sin embargo, una vez que el niño logre su objetivo, dejará de lastimarse. Por otro lado, en los problemas neurológicos, la conducta autolesionante no está precedida por un castigo o una prohibición y el niño no se detendrán ante ninguna medida tomada por sus padres.

Cuándo buscar ayuda

El neurólogo aconseja que si estas conductas disruptivas son frecuentes, al menos diario por meses, se debe dar terapias de conducta, orientación a la familia, y en ocasiones en los casos patológicos se usarán algunos fármacos moduladores de conducta.

“Si descubren que las autolesiones son producto de una pataleta, converse con el niño y explíquele que golpeándose no va a lograr nada. Normalmente, los niños que se golpean con fines de manipulación, no suelen hacerlo fuertemente y dejan de utilizar esta estrategia cuando no les ofrece resultados”, señaló la psicóloga.

Marchena explicó que entre los principales factores desencadenantes el trastorno por déficit atencional con impulsividad, autismo, retraso mental, esquizofrenia. También, es necesario mencionar que hay razones psicológicas que pueden estar asociadas a la depresión infantil, estrés, soledad, miedo, etc.

Si se ha identificado que esta conducta no es con fines de manipulación, es necesario asistir a un profesional (psicólogo, neurólogo o psiquiatra infantil).

El tratamiento dependerá de los motivos por los cuales el niño se autolesiona. Por ejemplo, si se trata de una razón psicológica como la presencia de altos niveles de estrés y ansiedad, se enseñará al niño algunas técnicas de relajación, etc.

Fuente: http://www.elnuevodiario.com.ni